Varicocele testicular

Un varicocele testicular es una acumulación de sangre en un complejo de venas de los testículos, que en los casos más severos requerirá de una cirugía de reparación de varicocele.

Como todo órgano vivo, los testículos deben estar compuestos de un sistema vascular formado por venas y arterias. Este sistema vascular, en concreto el sistema venoso, forma un plexo o red denominado plexo pampiniforme que irriga, nutre y oxigena a los testículos y a los túbulos seminales.

El varicocele, por tanto, es un agrandamiento de este plexo pampiniforme formando una masa o bulto en uno o dos de los testículos de los varones, parecido a las varices que se producen en las piernas de las mujeres. Se ha determinado que del 15 al 20% de la población adolescente y adulta joven presenta algún grado distinto de varicocele testicular. De todos ellos, un 40% de los hombres que padecen varicocele testicular presentarán infertilidad masculina que les puede impedir la reproducción.

No se conoce una etiología definitiva, única y de consenso para explicar la causa u origen del varicocele testicular. Es por ello que se considera al varicocele testicular como una enfermedad multifactorial, es decir, con múltiples causas.

En la mayoría de los casos el varicocele es asintomático. Suele diagnosticarse cuando un uro-andrólogo experto explora el contenido escrotal para estudiar una infertilidad o por la presencia de molestias inguinales o testiculares inespecíficas.

En ocasiones, el varicocele provoca sensación de pesadez o dolor en testículos o zona inguinal. Cuando existe dolor, una cirugía bien realizada elimina este dolor.

El varicocele perjudica la fertilidad masculina por múltiples mecanismos:

  • Aumenta la temperatura en los testículos y en los epidídimos. Los testículos están fuera de la cavidad abdominal para tener de 2 a 3 grados menos. Por eso un aumento de temperatura puede ser crítico y muy lesivo para la producción y maduración de los espermatozoides.
  • Disminuye la producción de testosterona en los testículos.
  • Produce lesión de las células germinales.
  • Aumenta es estrés oxidativo y produce un aumento de la fragmentación del DNA (carga genética) de los espermatozoides.

Aunque se requieren más investigaciones que confirmen estos hallazgos, varios estudios realizados sugieren la existencia de herencia familiar, de tal forma que los hermanos e hijos de hombres con varicocele tienen mayor riesgo de desarrollarlo.

Criptorquidia: Testículo no descendido

La criptorquidia (testículo no descendido) es una alteración del desarrollo de los testículos. Esta alteración provoca que uno o ambos testículos no puedan palparse en la bolsa escrotal tras el nacimiento.

Por lo general, no hay síntomas, excepto que no se puede encontrar el testículo en el escroto (lo que se puede describir como un escroto vacío). Los hombres adultos que padezcan criptorquidia pueden tener problemas de infertilidad.

Los factores que predisponen a la criptorquidia incluyen el nacimiento prematuro, bajo peso al nacer, el tamaño pequeño para la edad gestacional, los embarazos gemelares y la exposición materna a los estrógenos durante el primer trimestre, pero la presión intraabdominal también parece desempeñar un papel importante en el descenso testicular. Otras condiciones que pueden ocasionar disminución en la presión abdominal son malformaciones de la pared abdominal (onfalocele, extrofia vesical…). Todos ellos están asociados con un mayor riesgo de testículos no descendidos.
Aunque no se sabe cuál es la causa, con frecuencia se encuentran anomalías del epidídimo en los testículos que no han descendido con normalidad. El epidídimo es un conducto tubular, estrecho y alargado que se encuentra situado en la parte superior del testículo y que tiene como función recolectar y dirigir el esperma.

Los principales riesgos y complicaciones derivados de la criptorquidia son:

  • Problemas de fertilidad (esterilidad): para que se formen correctamente los espermatozoides los testículos deben estar a una temperatura inferior que la temperatura corporal, de ahí su localización normal en la bolsa escrotal.
  • Riesgo aumentado de cáncer de testículo: los hombres que padecen criptorquidia tienen mayor riesgo de desarrollar algún tumor en el testículo y, debido a la dificultad para palpar bien el testículo, se diagnostica más tarde.
  • Hernia inguinal: por la alteración del canal inguinal.
  • Menor tamaño testicular: debido a la criptorquidia pueden presentar un crecimiento anormal.
  • Torsión testicular: se trata de un problema en el que el testículo puede girar sobre sí mismo y producir una interrupción de la llegada de sangre al testículo por los vasos sanguíneos, dando lugar a muerte celular y necrosis testicular. Esta torsión es más frecuente en niños con criptorquidia.
  • Efectos psicológicos del “escroto vacío” en el adolescente y adulto.
El tratamiento se comienza a plantear si el testículo no desciende de forma natural durante el primer año de vida. Con el adecuado tratamiento se prevendrán total o parcialmente las complicaciones que se han detallado previamente.
Existe un tratamiento hormonal que favorece o propicia el descenso y se puede realizar como primera opción terapéutica, aunque su uso está limitado por los efectos secundarios. La cirugía, llamada orquiopexia (fijación testicular), se suele realizar a edades muy tempranas (antes de los 2 años) y es un tratamiento definitivo, aunque en raras ocasiones el cirujano pueda encontrar dificultades propias de toda una estructura que no se ha formado bien (vasos sanguíneos, epidídimo…).
La cirugía precoz ha demostrado favorecer un crecimiento testicular más normal, una fertilidad conservada y un menor riesgo de cáncer de testículo.

Infecciones en vías urinarias

Las vías urinarias forman el sistema de drenaje que tiene el cuerpo para eliminar los materiales de desecho y el exceso de agua. Las vías urinarias incluyen dos riñones, dos uréteres, una vejiga y una uretra.

Una infección urinaria (UTI por sus siglas en inglés) es una infección de cualquier parte del tracto urinario. La causa más común de las UTI son las bacterias. Por lo general, las bacterias que entran en las vías urinarias se eliminan rápidamente del cuerpo antes de que causen síntomas. Pero a veces superan las defensas naturales del cuerpo y causan infección.

La mayoría de las UTI son causadas por las bacterias que viven en el intestino. La bacteria Escherichia coli (E. coli) causa la mayoría de las UTI. Las vías urinarias tienen varias maneras para prevenir infecciones. Los sitios donde los uréteres se ligan con la vejiga funcionan como una válvula de una sola vía para evitar que la orina refluya hacia los riñones, y la micción expulsa los microbios fuera del cuerpo. En los hombres, la glándula próstata produce secreciones que retardan el crecimiento de las bacterias. En ambos sexos, las defensas inmunitarias también previenen las infecciones. Sin embargo, a pesar de estas medidas preventivas, ocurren infecciones.

Las personas de cualquier edad o sexo pueden tener una UTI. Las UTI son cuatro veces más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Las mujeres tienen la uretra más corta, lo que aumenta la posibilidad de que las bacterias lleguen a la vejiga. Además, la abertura de la uretra femenina se encuentra cerca de la vagina y del ano, lugares donde hay bacterias. Las mujeres que usan un diafragma tienen más probabilidades de tener una UTI que las mujeres que usan otros métodos anticonceptivos.

Otras que tienen alto riesgo de padecer una UTI son las personas

  • con diabetes o problemas con el sistema de defensa natural del cuerpo
  • que necesitan un tubo para drenar su vejiga
  • con problemas en las vías urinarias que bloquean el flujo de orina
  • con lesiones en la columna vertebral u otros daños en los nervios que circundan la vejiga

La mayoría de las UTI no son graves, pero algunas infecciones pueden causar problemas serios. Las infecciones crónicas del riñón (infecciones que se repiten o duran un largo tiempo) pueden causar daño irreversible. Este daño puede incluir cicatrización en los riñones, función renal disminuida, presión arterial alta y otros problemas. Ciertas infecciones agudas del riñón (infecciones que se desarrollan de repente) pueden poner en riesgo la vida, sobre todo si las bacterias entran por el flujo sanguíneo, una afección llamada septicemia.

 

 

Cáncer de Pene

El cáncer de pene es una enfermedad por la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del pene.

Aunque no se conocen las causas exactas por las que se desarrolla el cáncer de pene, clásicamente se ha asociado a falta de higiene y a la exposición prolongada al propio esperma en pacientes no circuncidados, pero se ha visto que la población no circuncidada no tiene mayor incidencia, por lo que para este caso no se puede recomendar la circuncisión profiláctica neonatal.

La edad también parece tener influencia como causa del cáncer de pene, pues parece un tumor propio de la 6ª-7ª década de la vida. Asimismo, la fimosis parece formar parte de un alto porcentaje de pacientes que desarrollan esta lesión, relacionándose con una bacteria que aparece en esta situación.

Hay diversos estudios que lo relacionan con el virus del papiloma humano (VPH), demostrando la presencia de este patógeno en el 80% al 100% de los tumores y en el 15-80% de los infiltrantes (genotipos 16 y 18, asociados con alto riesgo), y se han descrito altas incidencias de cáncer de pene(intraepitelial) en parejas de pacientes portadores de condilomas genitales, carcinomas intraepiteliales de cuello de útero (y viceversa), por lo que la relación está sugerida (aunque no demostrada por estudios epidemiológicos concluyentes). También se ha sugerido una posible relación entre infección por VIH y cáncer de pene, ya que en los pacientes con sida aumenta la incidencia de VPH.

Otros factores que influyen en su incidencia son el tabaco (dosis dependiente y por mecanismos bien definidos), los rayos UVA y UVB, la radioterapia, el liquen escleroso, y la balanitis obliterante.

Puntos importantes

  • El cáncer de pene es una enfermedad por la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del pene.
  • La infección por el papiloma virus humano puede aumentar el riesgo de padecer de cáncer de pene.
  • Los signos del cáncer de pene incluyen heridas, secreción y sangrado.
  • Para detectar (encontrar) y diagnosticar el cáncer de pene, se utilizan pruebas que examinan el pene.
  • Ciertos factores afectan el pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento.

Hipogonadismo (Deficiencia de Testosterona)

El hipogonadismo se define como la deficiencia de testosterona con signos o síntomas asociados, la deficiencia de producción de espermatozoides o ambas. Puede deberse a un trastorno de los testículos (hipogonadismo primario) o del eje hipotálamo-hipofisario (hipogonadismo secundario). Ambos cuadros pueden ser congénitos o adquiridos como resultado del envejecimiento, una enfermedad, distintas sustancias u otros factores

La edad en el momento de inicio de la deficiencia de testosterona determina la presentación clínica: hipogonadismo congénito, de instauración en la niñez o en la edad adulta. El hipogonadismo congénito puede aparecer en el primer trimestre, el segundo o el tercero.

La aparición en el primer trimestre da como resultado la diferenciación sexual masculina inadecuada. La ausencia completa de los efectos de la testosterona produce genitales externos de apariencia femenina normal. La deficiencia parcial de testosteronaocasiona anomalías que varían desde genitales externos ambiguos hasta hipospadias. La instauración de la deficiencia detestosterona en el segundo o el tercer trimestre causa microfalo y testículos no descendidos.

La deficiencia de testosterona de aparición en la niñez tiene pocas consecuencias y por lo general no se reconoce hasta que se observa un retraso en la pubertad. El hipogonadismo no tratado afecta el desarrollo de las características sexuales secundarias. Al llegar a la adultez, los pacientes afectados tienen poco desarrollo muscular, voz aguda, escroto pequeño, disminución del crecimiento del pene y los testículos, poco vello axilar y pubiano y ausencia de vello corporal.

La deficiencia de testosterona de aparición en el adulto tiene varias manifestaciones que dependen del grado y la duración de la deficiencia. Son comunes la disminución de la libido, la disfunción eréctil, la declinación de las capacidades cognitivas como la interpretación visual-espacial, los trastornos del sueño y los cambios del estado de ánimo, como depresión y accesos de ira.

Tratamiento

El tratamiento consiste fundamentalmente en la administración de testosterona. Esto se puede realizar a través de inyecciones de corta o larga duración (éstas últimas más cómodas) o la aplicación diaria en la piel de gel que contiene testosterona. En caso que exista algún problema en la hipófisis, esto se puede tratar con medicamentos, radioterapia o cirugía, dependiendo de cual sea la causa del problema.

 

 

 

 

 

Cálculos Renales

Los cálculos renales son masas pequeñas y sólidas que pueden aparecer en el tracto urinario. También conocidas como cálculos o nefrolitiasis, las piedras en los riñones se forman cuando las sales y los minerales de la orina se concentran en demasía y se cristalizan. Al cabo de semanas o meses, los cristales pueden agrandarse y formar piedras.

Si bien la litiasis urinaria, como se la conoce científicamente, aparece tanto en hombres como en mujeres, tiene una mayor frecuencia en varones de entre los 40 y 60 años. La condición puede manifestarse con dolores intensos o bien ser asintomática, deteriorando el riñón de manera silenciosa. Por esta razón, es preciso un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado, para evitar posibles complicaciones graves para la salud.

Los cálculos renales se puede formar cuando la orina contiene una gran cantidad de ciertas sustancias, las cuales pueden crear pequeños cristales que se convierten en cálculos.

Los cálculos renales pueden no manifestar síntomas hasta que comienzan a bajar por los conductos (uréteres) a través de los cuales la orina sale de la vejiga. Cuando esto sucede, los cálculos pueden bloquear el flujo de orina fuera de los riñones. Esto ocasiona hinchazón del riñón o los riñones, provocando dolor, el cual generalmente es fuerte.

Existen diferentes tipos de cálculos renales y su causa exacta depende del tipo:

  • Los cálculos de calcio son los más comunes. Ocurren con mayor frecuencia en los hombres y aparecen generalmente entre los 20 y 30 años de edad. Es probable su reaparición. El calcio puede combinarse con otras sustancias como el oxalato (la sustancia más común), fosfato o carbonato para formar el cálculo. El oxalato está presente en ciertos alimentos. Las enfermedades del intestino delgado aumentan el riesgo de formar cálculos de oxalato de calcio.
  • Los cálculos de cistina pueden formarse en personas con cistinuria. Este es un trastorno que se da en familias y afecta tanto a hombres como a mujeres.
  • Los cálculos de estruvita se encuentran principalmente en mujeres que tengan una infección urinaria. Estos cálculos pueden crecer mucho y obstruir el riñón, los uréteres o la vejiga.
  • Los cálculos de ácido úrico también son más comunes en los hombres que en las mujeres y pueden ocurrir con gota y quimioterapia.

Factores de riesgo

  • No beber suficiente cantidad de líquido, en especial agua.
  • Antecedentes familiares de cálculos renales.
  • Seguir una dieta alta en proteínas y sodio, pero baja en fibras.
  • Ser hombre.
  • Tener entre 20 y 70 años.
  • Estar postrado en cama o inmóvil durante un período prolongado.
  • Determinados medicamentos.

 

 

 

Virus del Papiloma Humano

La infección genital por el Virus del Papiloma Humano (VPH), enfermedad de transmisión sexual más común en el mundo, Hay muchos tipos distintos de VPH algunos pueden causar problemas de salud como verrugas genitales y cánceres. Pero hay vacunas que pueden evitar que estos problemas de salud ocurran.

Se puede contraer el VPH al tener relaciones sexuales orales, vaginales o anales con una persona que tenga el virus. Se transmite con mayor frecuencia durante las relaciones sexuales vaginales o anales. El VPH puede transmitirse incluso cuando la persona infectada no presenta signos ni síntomas.

Toda persona sexualmente activa puede contraer el VPH, incluso si tiene relaciones sexuales con una sola persona. También es posible que presente los síntomas años después de tener relaciones sexuales con una persona infectada, lo que dificulta saber cuándo se infectó por primera vez.

En la mayoría de los casos el VPH desaparece por sí solo y no causa ningún problema de salud. Pero cuando el VPH no desaparece, puede causar problemas de salud como verrugas genitales o cáncer.

Generalmente, las verrugas genitales aparecen como pequeños bultos o grupos de bultos en la zona genital. Las verrugas genitales pueden ser pequeñas o grandes, planas o elevadas, o tener forma de coliflor.

El VPH puede causar cáncer de cuello uterino y otros cánceres como el de vulva, vagina, pene o ano. También puede causar cáncer en la parte de atrás de la garganta, como en la base de la lengua y las amígdalas.

El cáncer generalmente puede tardar años en aparecer —incluso décadas— después de que una persona haya contraído el VPH. Los tipos de VPH que pueden causar verrugas genitales no son los mismos que los que pueden causar cáncer.

No hay manera de saber quiénes con el VPH presentarán cáncer u otros problemas de salud. Es posible que las personas con sistemas inmunitarios débiles (incluidas las personas con el VIH/SIDA) tengan menor capacidad para combatir el VPH y más probabilidad de presentar problemas de salud derivados del virus.

¿Cómo puede evitar el VPH y los problemas de salud que puede causar?

Vacúnese. Las vacunas contra el VPH son seguras y eficaces. Pueden proteger a los hombres y a las mujeres contra las enfermedades causadas por el VPH (incluso el cáncer) cuando se administran a las edades recomendadas (vea a continuación “¿Quién se debe vacunar?”). Las vacunas contra el VPH se administran en tres inyecciones en un periodo de seis meses. Es importante recibir las tres dosis.

Prueba de detección del cáncer de cuello uterino. Las pruebas de rutina en las mujeres de 21 a 65 años pueden prevenir el cáncer de cuello uterino.
Si usted es sexualmente activo:

  • Use un condón de látex en forma correcta cada vez que tenga relaciones sexuales. Esto puede reducir sus probabilidades de contraer el VPH. Sin embargo, el VPH puede infectar zonas que el condón no cubre, de modo que los condones pueden no ofrecer una protección total contra el VPH.
  • Tenga una relación mutuamente monógama o solo tenga relaciones sexuales con una persona que solo tenga relaciones sexuales con usted.

 

Enfermedades Urológicas en Niños

Las infecciones de orina, la incontinencia y las malformaciones son las enfermedades urológicas más frecuentes en los niños, En el caso de las malformaciones, es posible detectar futuras malformaciones urológicas como dilatación de los riñones (hidrofrenosis) y del uréter (ure- terohidroefrosis) incluso a los tres meses de embarazo de la mujer gracias a las ecografías.

- Infecciones urinarias que su repetición puede ocasionar alteraciones de la función renal.

- Fimosis o adherencias balano-prepuciales (adherencias que aparecen entre la piel del glande y el prepucio y pueden originar cuadros de infección de orina e infección de la piel del pene).

- Estudio y tratamiento del reflujo urinario: El reflujo de orina se define como el regreso de la orina de nuevo de la vejiga al uréter, originando infecciones de orina y alteraciones de la función de los riñones.

- Alteraciones o malformaciones del testículo y la bolsa escrotal:

  • Los testículos no se encuentran en la bolsa escrotal, la bolsa escrotal está vacía, por lo que el testículo sufre alteraciones en su desarrollo. Puede provocar y un aumento de riesgo de tumor testicular.
  • Aumento de tamaño de la bolsa escrotal (el hidrocele congénito) y que provoca una acumulación de líquido que molesta y genera dolor.
  • Varices testiculares que originan dolor y alteraciones en el desarrollo del testículo.

- Enuresis o pérdida involuntaria de orina durante el sueño. La padecen los niños que tienen de 2 a 4 años y sucede de forma fisiológica. Se realiza un estudio para descartar una alteración del aparato urinario.

- Malformaciones del pene (pene pequeño, incurvación peneana congénita, hipospadías, etc)

Si encuentra alguna alteración o malformación en el pene de su hijo o el pequeño siente dolores y molestias a la hora de orinar acuda a su especialista.

Enfermedades urológicas después de los 50

Después de los 50 años, los hombres -en mayor medida que las mujeres- están predispuestos a padecer enfermedades urológicas, que no siempre llegan a ser mortales.

Después de los 50 años, los hombres pueden desarrollar cierto tipo de enfermedades urológicas, como cáncer de próstata, vejiga hiperactiva, hiperplasia prostática benigna y disfunción eréctil, entre otras, que afectan sustancialmente las actividades sociales, laborales y personales. Son enfermedades que suelen aparecer a medida que se llega a la etapa de la vejez y suelen estar relacionadas con el tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo.

Las enfermedades urológicas se manifiestan muy frecuentemente, presentando síntomas asociados a los aparatos urinario y reproductor, y tal vez la única que no se manifiesta rápidamente es el cáncer de próstata.

La mejor manera de cuidarse de ese tipo de patologías es haciéndose los controles de rutina después de los 45 años, excepto los hombres con antecedentes de cáncer, quienes deben hacérselo desde los 40 años.

Entre las más comunes se encuentran:

  • Cáncer de próstata

Es un tipo de cáncer que afecta la próstata, una glándula sexual masculina en la cual se produce el líquido agregado que tiene como función movilizar los espermatozoides.
El cáncer de próstata curable no se manifiesta; hay que buscarlo y encontrarlo. Cuando un cáncer se ha manifestado usualmente ya está por fuera de la próstata y curarlo es difícil, aunque se puede manejar bastante bien durante muchos años.

De ahí la importancia de realizar un diagnóstico oportuno, que permita saber cómo proceder en el tratamiento, porque muchas veces termina siendo una enfermedad que a la larga nunca genera problemas o mortalidad al paciente.

  • Vejiga hiperactiva

Es una condición médica en la cual la función de almacenamiento de la vejiga no actúa regularmente lo que genera urgencia de orinar, frecuencia urinaria aumentada e incluso pérdida involuntaria de orina (incontinencia).

Los síntomas de esta enfermedad incluyen: deseo inesperado de orinar, más de siete micciones durante el día (aunque ello depende de variables como la ingesta de líquidos) e irrupciones del sueño nocturno debido a la necesidad de orinar.

Padecer de vejiga hiperactiva no es lo mismo que tener incontinencia urinaria, aunque la incontinencia puede ser uno de los síntomas.

  • Hiperplasia prostática benigna

Es una de las patologías más comunes en los hombres mayores de 50 años, que se caracteriza por el agrandamiento de la glándula prostática y cuya prevalencia llega a ser de más del 50% en los hombres mayores de 60 años.

Generalmente, esta enfermedad se puede identificar por síntomas como incapacidad para orinar, incontinencia, necesidad de orinar dos o más veces por noche, micción dolorosa u orina con sangre, dificultad para comenzar a orinar y urgencia urinaria fuerte y repentina.

  • Disfunción eréctil

Es una patología frecuente cuyo principal síntoma es la dificultad para lograr o mantener una erección, y que tiende a agudizarse a medida que el hombre envejece.

No obstante, enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, patología cardiovascular, enfermedad neurológica, y endocrinopatías también pueden causar la disfunción eréctil; al igual que los traumas, cirugías pélvicas, medicamentos, tabaquismo, alcoholismo, toxicomanías y otros hábitos de vida pueden inducirla.

 

Retención Urinaria

La retención urinaria es la incapacidad de orinar o el vaciado incompleto de la vejiga.

Los personas con un vaciamiento incompleto de la vejiga pueden tener aumento de la frecuencia o incontinencia urinaria.

Si el paciente es capaz de orinar, el médico mide la cantidad de orina que queda en la vejiga después de la micción.

En primer lugar es necesario extraer la orina de la vejiga con una sonda para, a continuación, tratar la causa de la retención.

Se puede producir una retención de orina debido a debilidad en la contracción de la musculatura vesical, al bloqueo de la apertura de la vejiga (obstrucción del tracto de salida de la vejiga), o a la falta de coordinación entre la contracción vesical y la relajación del músculo que cierra su abertura (esfínter urinario, ver Control de la micción). La retención urinaria es más común en los varones debido a que el aumento de volumen de la próstata puede causar un estrechamiento de la uretra (canal que lleva la orina fuera del cuerpo).

Los fármacos, especialmente los que tienen efectos anticolinérgicos, como los antihistamínicos y algunos antidepresivos, pueden causar retención urinaria tanto en hombres como en mujeres. Otras causas incluyen un acúmulo de heces duras que, al ocupar el recto, ejercen presión sobre la uretra (impactación fecal) y la vejiga neurógena (ver Vejiga neurógena) en pacientes con diabetes, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson o cirugía previa de la pelvis en la que se ha producido una lesión de los nervios de la vejiga.

Síntomas
A veces, el paciente no puede orinar en absoluto. En tales casos, la vejiga se distiende progresivamente en unas horas a medida que se llena de orina causando hinchazón en la parte inferior del abdomen y un dolor muy intenso.

Por lo general, el paciente puede eliminar parte de la orina, pero no puede vaciar por completo su vejiga. En tales casos, la vejiga se expande lentamente sin causar dolor. Sin embargo, el paciente puede tener dificultad para iniciar la micción, un chorro de orina débil, o una sensación de que la vejiga no se ha vaciado por completo. Debido a que la vejiga se mantiene relativamente llena, puede presentar fugas de orina (incontinencia por rebosamiento), necesidad de orinar por la noche (nicturia) o micciones frecuentes. Debido a que la orina retenida puede ser un caldo de cultivo para las bacterias, se pueden producir infecciones del tracto urinario.

Diagnóstico
Si el paciente es incapaz de orinar el diagnóstico es evidente.

En otros casos, el médico trata de determinar la cantidad de orina que permanece en la vejiga después de que el paciente haya orinado tanto como le sea posible. Para ello, al acabar de orinar introduce una sonda en la vejiga para medir la orina extraída o hace una ecografía vesical para medir la cantidad de orina presente. La cantidad de orina que queda después de orinar se llama volumen residual posmiccional. Si este volumen sobrepasa la mitad de una taza (un poco más en los ancianos), existe una retención urinaria.

Se realiza una exploración física que, por lo general, incluye un tacto rectal. En los varones, el tacto rectal puede determinar si la próstata está agrandada. Tanto en hombres como en mujeres, el tacto rectal ayuda a identificar una retención fecal. Se puede tomar y analizar una muestra de orina para determinar si existe una infección. Para determinar la causa de la retención urinaria puede ser necesario realizar un análisis de sangre y pruebas de diagnóstico por la imagen.

Tratamiento
Si el paciente es incapaz de orinar, se introduce de forma inmediata un tubo de goma en el interior de la vejiga (sonda urinaria) para eliminar la orina retenida y proporcionar alivio.

A continuación se trata la causa de la retención urinaria. Los fármacos que puedan ocasionar una retención de orina deben suspenderse siempre que sea posible. Los varones con un aumento del volumen de la próstata pueden necesitar una cirugía de próstata o fármacos para reducir su tamaño (por ejemplo, finasterida o dutasterida) o medicamentos que relajen los músculos del cuello de la vejiga (por ejemplo, terazosina o tamsulosina). Los pacientes con lesiones de los nervios que regulan la contracción o la función de la vejiga pueden necesitar autosondajes periódicos o una sonda permanente. En ocasiones es necesaria la cirugía para derivar la orina desde la vejiga hacia el exterior por una vía distinta de la uretra.