Cáncer de Testículo

Los testículos son los órganos responsables de la producción de los espermatozoides y de la síntesis y secreción de hormonas sexuales masculinas. Están formados por varios tipos de células que tienen distintas funciones. Las más importantes son las células germinales, que tras la adolescencia maduran para dar lugar a los espermatozoides.

El cáncer de testículo es el cáncer más común en los hombres de 20 a 35 años de edad.

Si las células germinales crecen de forma anómala pueden formar dos familias diferentes de tumores:

Seminomas

Suponen aproximadamente el 50 por ciento de los tumores germinantes y suelen aparecer en torno a la cuarta década de la vida. Los tumores seminomas no están mezclados con otros tipos de tumor.

Tienen dos subtipos:

  • Seminoma clásico: Suelen aparecer entre los 30 y los 50 años.
  • Seminoma atípico: Este subtipo es menos común y se desarrolla a partir de los 50 años. La edad media en la que puede manifestarse es a los 65 años.

No seminomas

Aparecen durante la tercera década de la vida. Los tumores no seminomas se refieren a un grupo concreto que tiene varios subtipos:

  • Carcinoma embrionario: Es el más frecuente y uno de los más agresivos, ya que el cáncer tiende a irradiarse a otros órganos y desarrollarse muy rápidamente.
  • Coriocarcinoma: Este tipo es muy poco frecuente y sólo se manifiesta en adultos.
  • Tumor del seno endodérmico: También conocido como carcinoma del saco vitelino, carcinoma embrionario infantil u orquidoblastoma. Afecta principalmente a niños y jóvenes, teniendo grandes posibilidades de curación cuando se detecta en la primera infancia. Sin embargo, son mucho más complicados en individuos adultos; sobre todo, si no contienen otros tipos de células no seminomas.
  • Teratoma: Son tumores de las células germinativas con áreas que, al microscopio, se asemejan a cada una de las tres capas de un embrión en desarrollo: el endodermo (la capa más profunda), el mesodermo (la capa intermedia) y el ectodermo (la capa exterior).

Sintomas

  • Detectar un bulto en el testículo que, en general, no duele. Si existe dolor, éste suele aparecer progresivamente. En las circunstancias en las que el tumor se ha complicado debido a una infección, por ejemplo, el dolor puede manifestarse de repente.
  • Aumento del tamaño del testículo.
  • Tener la sensación de que el testículo pesa más.
  • En algunos casos más raros, el tumor puede provocar el crecimiento de las mamas (ginecomastia). Esto se debe a que se produce el aumento de los niveles de la hormona gonadotropina coriónica, que afecta al desarrollo de las mamas.
  • Dolor en la espalda o en el abdomen.

Los antecedentes de salud pueden influir en el riesgo de presentar cáncer de testículo.

Cualquier cosa que aumenta la posibilidad de presentar una enfermedad se llama factor de riesgo. Tener un factor de riesgo no significa que usted tendrá cáncer; no tener factores de riesgo no significa que no se tendrá un cáncer. Los factores de riesgo para el cáncer de testículo son los siguientes:

  • Criptorquidia.
  • Desarrollo anormal de los testículos.
  • Antecedentes personales de cáncer de testículo.
  • Antecedentes familiares de cáncer de testículo (especialmente del padre o un hermano).

El tratamiento del cáncer de testículo puede producir esterilidad.

Ciertos tratamientos para el cáncer de testículo pueden producir esterilidad permanente. Los pacientes que desean tener hijos deben considerar almacenar el esperma antes de someterse a tratamiento. El almacenamiento de esperma es el proceso mediante el cual se congelan los espermatozoides y se almacenan para su uso en el futuro.

 

Infecciones Urinarias en Adultos

Una infección de las vías urinarias o IVU es una infección del tracto urinario. La infección puede ocurrir en diferentes puntos en el tracto urinario, que incluyen:
  • Vejiga: Una infección en la vejiga también se denomina cistitis o infección vesical.
  • Riñones: Una infección de uno o en los dos riñones se denomina pielonefritis o infección renal.
  • Uréteres: Los conductos que llevan la orina desde cada riñón hasta la vejiga sólo en raras ocasiones son el único sitio de una infección.
  • Uretra: Una infección del conducto que lleva la orina desde la vejiga hacia el exterior se denomina uretritis.

La mayoría de las IVU son causadas por bacterias que ingresan a la uretra y luego a la vejiga. La infección se desarrolla con mayor frecuencia en la vejiga, pero puede propagarse a los riñones. La mayoría de las veces, el cuerpo puede librarse de estas bacterias. Sin embargo, ciertas afecciones aumentan el riesgo de padecer IVU.

Las mujeres tienden a contraerlas con más frecuencia debido a que su uretra es más corta y está más cerca del ano que en los hombres. Debido a esto, las mujeres tienen mayor probabilidad de contraer una infección después de la actividad sexual o al usar un diafragma para el control de la natalidad. La menopausia también aumenta el riesgo de una IVU.

Los siguientes factores también incrementan sus probabilidades de tener una IVU:

  • Diabetes
  • Edad avanzada y enfermedades que afectan los hábitos de cuidados personales (comomal de Alzheimer y delirio)
  • Problemas para vaciar completamente la vejiga
  • Tener una sonda vesical
  • Incontinencia intestinal
  • Próstata agrandada, uretra estrecha o cualquier otro factor que bloquee el flujo de orina
  • Cálculos renales
  • Permanecer quieto (inmóvil) por un período de tiempo largo (por ejemplo, mientras se está recuperando de una fractura de cadera)
  • Embarazo
  • Cirugía u otro procedimiento en las vías urinarias

Los síntomas de una infección vesical incluyen:

  • Orina turbia o con sangre que puede tener un olor fuerte o fétido (maloliente)
  • Fiebre baja en algunas personas
  • Dolor o ardor al orinar
  • Presión o calambres en la parte inferior del abdomen o en la espalda baja
  • Fuerte necesidad de orinar con frecuencia, incluso poco después de haber vaciado la vejiga

Si la infección se propaga a los riñones, los síntomas pueden incluir:

  • Escalofríos y temblores o sudoración nocturna
  • Fatiga y sensación de indisposición general
  • Fiebre por encima de 101º F (38.3º C)
  • Dolor de costado, en la espalda o la entrepierna (ingle)
  • Piel ruborizada, enrojecida o caliente
  • Cambios mentales o confusión (en personas mayores, estos síntomas a menudo son los únicos signos de una IVU)
  • Náuseas y vómitos
  • Dolor abdominal muy fuerte (algunas veces)

Consulte a su proveedor de atención si presenta síntomas de una IVU. Llame de inmediato si se presentan signos de una posible infección renal, por ejemplo:

  • Dolor de espalda o de costado
  • Escalofríos
  • Fiebre
  • Vómitos

Los cambios en el estilo de vida y en la dieta pueden ayudar a prevenir algunas infecciones de las vías urinarias. Después de la menopausia, una mujer puede usar crema de estrógeno alrededor de la vagina para reducir las infecciones.

Cáncer de riñon

El cáncer de riñón o renal ocupa el tercer lugar en frecuencia de los tumores urológicos y representa aproximadamente el 3% de todos los tumores del organismo. Aparece con máxima frecuencia entre la quinta y la séptima década de la vida, aunque puede presentarse a cualquier edad. Referente al sexo, es más frecuente en el hombre que en la mujer, en una proporción de 2/1.

El carcinoma de células renales es el tipo de cáncer del riñón más común, representando más del 90% de los tumores malignos del riñón. Aproximadamente, el 80% de las personas con carcinoma de células renales tiene un carcinoma de células claras.

Las causas que originan el cáncer de riñón son todavía desconocidas, aunque se ha relacionado con determinadas enfermedades genéticas y con el consumo de tabaco.

Fumar cigarrillos aumenta aproximadamente en un 40% el riesgo de contraer carcinoma de células renales.

¿Cuales son sus síntomas?

Las personas con cáncer de riñón pueden experimentar los siguientes síntomas o signos. A veces, las personas con este tipo de cáncer no presentan ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden producirse por otra afección médica que no sea cáncer.

  • Sangre en la orina.
  • Dolor o Presión en el costado de la espalda.
  • Una masa o bulto en el costado o la espalda.
  • Hinchazón de los tobillos y las piernas.
  • Presión arterial alta.
  • Anemia, es decir, recuento bajo de glóbulos rojos.
  • Fatiga.
  • Pérdida del apetito.
  • Pérdida de peso sin razón aparente.
  • Fiebre recurrente que no se relaciona con un resfriado, gripe u otra infección.
  • En los hombres, el desarrollo rápido de un grupo de venas agrandadas, conocido como varicocele, alrededor de un testículo.

 

¿Se puede prevenir el cáncer de riñón?

Existen varios tipos de cáncer que afectan el riñón y por lo tanto diferentes en cuanto a la parte del riñón que les da origen. cada uno de estos cánceres tienen factores de riesgo particulares, pero como en casi todos los cánceres, el fumar es el principal factor de riesgo. Es necesario por ejemplo dejar de fumar por lo menos una o dos décadas para regresar al riesgo que se tenía antes de fumar. Otros factores identificados como de riesgo para cáncer de riñón son el contacto con anilinas (usadas generalmente en la industriua textil para el teñido de telas), la obesidad y algunas enfermedades de tipo congénito.

Infección urinaria en el embarazo

Las mujeres son más propensas a sufrir una infección urinaria que los hombres; si además la infección se produce durante el embarazo, puede traer graves consecuencias para la madre y el hijo. La infección urinaria está provocada por la invasión de microorganismos en el sistema urinario (uretra, vejiga y riñón);es una de las patologías más comunes en el embarazo, aunque no está del todo claro que exista una relación directa entre estar embarazada y desarrollar una cistitis; sin embargo, durante la gestación se producen una serie de cambios en el organismo que pueden elevar el riesgo de padecer una infección renal o pielonefritis:

  • La segregación de la hormona progesterona durante el embarazo relaja los músculos de los uréteres (las vías que conectan la vejiga y los riñones) dilatándolos y provocando que el flujo de orina se haga más lento, por lo que tarda más tiempo en atravesar las vías urinarias y eleva el riesgo de que las bacterias se reproduzcan y actúen.
  • La progesterona también provoca la relajación de los músculos de la vejiga, con lo cual es más difícil vaciarla por completo y se eleva el riesgo de reflujo de la orina, lo que puede provocar que la orina vuelva a subir hacia los riñones.
  • Durante el embarazo, el pH de la orina cambia, se vuelve menos ácida y más propensa a contener glucosa, elevando así el riesgo de proliferación de bacterias.

La pielonefritis constituye una de las complicaciones graves más comunes durante el embarazo. Su riesgo reside en la posibilidad que existe de que la infección se extienda a la corriente sanguínea, lo que resultaría extremadamente peligroso tanto para la madre como para el feto. Por esta razón, los análisis de orina son una de las pruebas más frecuentes en los controles rutinarios prenatales. El riesgo de padecer una infección en los riñones aumenta en las embarazadas debido a que muchas de las mujeres que la padecen no presentan síntomas. Esto se conoce como bacteriuria asintomática, y es muy frecuente. Cuando no se está embarazada, esta situación no suele causar problemas, ya que a menudo desaparece por sí sola; sin embargo, durante un embarazo, si no se trata, eleva el riesgo de desarrollar una pielonefritis.

¿Cómo saber si se tiene una infección urinaria?

Entre los síntomas más frecuentes de una infección urinaria se incluyen:

  • Dolor o sensación de ardor al orinar.
  • Necesidad de orinar con más frecuencia de lo habitual e imposibilidad de hacerlo aunque se tengan muchas ganas. Hay que tener en cuenta que la incontinencia urinaria es muy frecuente durante el embarazo sin necesidad de padecer una infección.
  • Turbiedad, mal olor o presencia de sangre en la orina.

Si se presenta esta sintomatología, es necesario acudir al médico y descartar cualquier riesgo.

Cuidarse después de los 40

Uno de cada cinco mexicanos mayores de 40 años está en riesgo de desarrollar síntomas urinarios que indican la presencia de enfermedades como hipertensión, crecimiento irregular de la próstata o diabetes, señalan la Sociedad Mexicana de Urología y Lilly ICOS.

Por ello, es importante que las personas asistan al médico en lugar de buscar información en internet o con conocidos, ya que de acuerdo con las investigaciones, sólo tres de cada 10 hombres acude a consulta médica para diagnosticar un padecimiento de forma temprana

¿Cuándo visitar un urólogo?

En condiciones ideales, el control preventivo urológico debería empezar desde la infancia y realizarse con cierta periodicidad a lo largo de toda la vida. Sin embargo, hay momentos «críticos» en los que la evaluación con el urólogo es indispensable:

  • Hombres que a cualquier edad tengan problemas, como presencia de sangre en la orina, infección urinaria con fiebre, expulsión de cálculos (piedras) en la orina, imposibilidad o dificultad para orinar, escape involuntario de orina (incontinencia).
  • Hombres de cualquier edad con síntomas o molestias en sus órganos genitales, como dificultad para movilizar el prepucio, secreciones anormales, aparición de verrugas, úlceras o heridas, dolor testicular o aumento de su tamaño, etc.
  • Hombre de cualquier que edad que sospechen problemas en su fertilidad.
  • Cuando se requiera asesoría para métodos de natalidad y prevención o tratamiento de enfermedades de transmisión sexual.

Es recomendable acudir a consulta una vez al año, a partir de cumplidos los 40, para detectar cualquier problema de manera precoz.

Muchos tipos de cánceres, incluido el de próstata, riñón y testículo, pueden ser curados si se diagnostican a tiempo. El problema es que para hacerlo, se requiere realizar exámenes antes que aparezcan síntomas o cuando éstos apenas empiezan. De ahí deriva la importancia de los exámenes preventivos

Exámenes preventivos según la edad:

Entre 30 y 40 años (realizar sólo una vez o cada cinco años si no presenta problemas):

  • Medición de presión arterial.
  • Examen de VIH y gonorrea en el caso de no tener una pareja estable.
  • Perfil lipídico, control de glicemia y resistencia a la insulina en caso de sobrepeso.
  • Radiografía de tórax, si es fumador.

A partir de los 40 años (realizar sólo una vez si no presenta problemas):

  • Electrocardiograma.
  • Perfil lipídico.
  • Glicemia.
  • Uricemia.
  • Hemograma.
  • Examen de orina completa.
  • Radiografía de tórax y espirometría, si es fumador.

A partir de los 45 años (realizar una vez al año):

  • Electrocardiograma.
  • Perfil lipídico.
  • Glicemia.
  • Uricemia.
  • Hemograma.
  • Examen de orina completa.
  • Radiografía de tórax y espirometría, si es fumador.
  • Medición del antígeno prostático.

A partir de los 50 agregar:

  • Ecografía abdominal.
  • Colonoscopía, si presenta alteraciones del tránsito intestinal.
  • Endoscopía digestiva, si siente dolor abdominal.
  • Angioresonancia magnética, en pacientes de alto riesgo.
  • Ecocardiograma (cada 3 ó 4 años si es que no presenta problemas).
  • Holter de presión arterial (cada 5 años si no hay alteraciones).

Signos y síntomas del cáncer de vejiga

A menudo, el cáncer de vejiga se puede encontrar temprano, ya que causa algunos síntomas urinarios como pueden ser:

Sangre en la orina

En la mayoría de los casos, la presencia de sangre en orina (hematuria) es el primer signo de cáncer de vejiga. A veces, hay suficiente sangre para cambiar el color de la orina a naranja, rosa, o con menos frecuencia a rojo más oscuro. Algunas veces, el color de la orina es normal, pero se detectan pequeñas cantidades de sangre cuando se realizan análisis de orina debido a otros síntomas o como parte de un examen médico general.

Puede que haya sangre en la orina un día y que no la haya el próximo día, y que la orina permanezca sin sangre por algunas semanas o meses. Si una persona tiene cáncer de vejiga, la sangre eventualmente reaparecerá en el futuro.

Generalmente, en las etapas tempranas del cáncer de vejiga aparece sangrado, pero con poco o nada de dolor u otros síntomas.

La sangre en la orina no siempre significa que usted tenga cáncer de vejiga. Con más frecuencia, la sangre en la orina se debe a otras afecciones, tal como infección, tumores benignos (no cancerosos), cálculos renales o en la vejiga u otras enfermedades renales benignas. Sin embargo, resulta importante que un médico le examine para determinar la causa del problema.

Cambios en el hábitos urinarios o síntomas de irritación

Algunas veces, el cáncer de vejiga puede causar cambios al orinar, tales como:

  • Orinar con más frecuencia de lo habitual
  • Dolor o ardor al orinar
  • Sensación de que necesita orinar inmediatamente, incluso cuando la vejiga no está llena
  • Tener problemas para orinar o tener un flujo débil de orina

Es más probable que estos síntomas sean también causados por una infección del tracto urinario, cálculos en la vejiga, una vejiga hiperactiva o una próstata agrandada (en los hombres). Aun así, resulta importante que un médico le examine para determinar y tratar la causa del problema, de ser necesario.

Síntomas del cáncer de vejiga avanzado

Los cánceres de vejiga que han crecido lo suficiente o se han propagado a otras partes del cuerpo pueden a veces causar otros síntomas, tal como:

  • No poder orinar
  • Dolor en un lado de la espalda baja
  • Pérdida de apetito y pérdida de peso
  • Cansancio o debilidad
  • Hinchazón en los pies
  • Dolor en los huesos

Una vez más, muchos de estos síntomas tienen más probabilidades de ser causados por algo distinto al cáncer de vejiga, pero es importante realizarse exámenes médicos para determinar la causa y tratarla, si es necesario.

 

Necesidad de orinar por la noche

Sentir necesidad de orinar durante la noche no es extraño. Sin embargo, cuando ocurre con frecuencia y es preciso levantarse más de dos veces para ir al baño, se convierte en un problema denominado nocturia.

La nocturia es común en la gente mayor. En las mujeres mayores de 65 años, se asocia con la menopausia, la hipertensión arterial y una menor capacidad vesical. Puede ocasionar problemas en su vida diaria. Su sueño se ve perturbado y puede tener el riesgo de caerse al levantarse a orinar en la oscuridad. Cambios de esta naturaleza en su patrón de sueño podrían incluso hacer que el problema se agrave: podría estar más consciente del llenado de su vejiga y entonces sentir que necesita orinar con mayor frecuencia.

La nocturia es la principal causa de interrupción del sueño, además de poder causar depresión, en los varones adultos, lo cual se traduce en un efecto negativo sobre su actividad diaria y, por ello, sobre su calidad de vida.

Causas

Beber demasiado líquido durante el final de la tarde puede provocar que se orine con más frecuencia durante la noche. La cafeína y el alcohol después de la cena también pueden conducir a este problema.

Las infecciones urinarias son otra de las causas de la micción durante la noche, así como tener un nivel elevado de calcio en la sangre o tomar ciertos medicamentos, incluso diuréticos.

Otras afecciones que pueden conducir a la poliuria nocturna (alta producción de orina mientras se duerme) son las siguientes:

  • Insuficiencia renal crónica.
  • Diabetes sin tratar (del tipo 1 o 2).
  • Diabetes insípida o diabetes gestacional (se produce durante el embarazo).
  • Insuficiencia cardíaca.

Un paciente con nocturia tiene seis veces más posibilidades de desarrollar depresión en comparación con personas que no padecen este síntoma. De hecho, el tratamiento con antidepresivos es cinco veces más común en ancianos con nocturia.

Prevención

Según la Organización Mundial de la Salud, estas son algunas de las posibles medidas preventivas:

  • Beber poco por la tarde y sobre todo, bebidas alcohólicas.
  • No fumar.
  • La alimentación debe contener vegetales abundantes (brócoli, coliflor, repollo, col, berros, tomates, rábano), frutas, legumbres, soja y derivados, y un bajo contenido en carnes rojas, grasas saturadas, sal, azúcar y calcio. Asimismo, es aconsejable tomar cereales integrales y grasas de origen vegetal.
  • Vaciar la vejiga frecuentemente, durante el día y sobre todo antes de acostarse.
  • Acostarse en posición horizontal después de comer.
  • Evitar viajes largos, estreñimiento, comidas flatulentas, frío y humedad.
  • No hacer vida sedentaria; el deporte es muy beneficioso.
  • Evitar el sobrepeso y la obesidad.

Diagnóstico

Para poder diagnosticar esta enfermedad, el paciente puede tener un diario de vaciado de vejiga, es decir, un registro de cuántos líquidos ingiere, cuántas veces necesita ir al baño a orinar y cuál es la cantidad de producción de dicha orina durante dos días. Además, deberá apuntar cualquier medicamento que esté tomando en ese momento, infección de las vías urinarias que padezca o cualquier síntoma que pueda estar relacionado.

ORINA CON SANGRE ( HEMATURIA )

La presencia de sangre en la orina se denomina hematuria. La cantidad puede ser muy pequeña o detectarse sólo con exámenes de orina o bajo un microscopio. En otros casos, la sangre es visible. A menudo, vuelve el agua del inodoro de color rosa o rojo o se pueden observar manchas de sangre en el agua después de orinar.

Algunas Causas

Existen muchas causas potenciales para la presencia de sangre en la orina, puede deberse a un problema en los riñones o alguna otra parte de las vías urinarias, como:

  • Cáncer de la vejiga o de los riñones
  • Infección en la vejiga, los riñones, la próstata o la uretra
  • Inflamación de la vejiga, la uretra, la próstata o el riñón (glomerulonefritis)
  • Lesión en el riñón o la vejiga
  • Cálculos renales o cálculos en la vejiga
  • Enfermedad renal después de una faringitis estreptocócica (glomerulonefritis posestreptocócica), una causa común de sangre en la orina en los niños
  • Insuficiencia renal
  • Poliquistosis renal
  • Procedimiento reciente en las vías urinarias

El sangrado proveniente del aparato urinario puede ser intermitente incluso cuando es causado por un problema

Cuando acudir con un experto

Nunca ignore la sangre en la orina, especialmente si presenta:

  • Molestia al orinar
  • Micción frecuente
  • Pérdida de peso inexplicable
  • Micción urgente
  • Tiene fiebre, náuseas, vómitos, escalofríos o dolor en el abdomen, el costado o la espalda
  • Es incapaz de orinar
  • Está eliminando coágulos de sangre en la orina
  • Presenta dolor durante el acto sexual o un sangrado menstrual profuso. Esto puede deberse a un problema con el aparato reproductor.
  • Tiene goteo, micción nocturna o dificultad para iniciar el flujo de la orina. Esto puede ser por un problema de próstata.

Causas de la Disfunción Eréctil

La disfunción eréctil o impotencia sexual, que es el nombre como se le conocía antes, es la incapacidad para conseguir la rigidez del pene el tiempo necesario para lograr una relación sexual satisfactoria.

La ausencia de erección se debe a que el cerebro no envía a los músculos la información necesaria para generar un estímulo sexual y por consecuencia el pene no aumenta de longitud, ni grosor.

La disfunción eréctil afecta a más de 150 millones de hombres en el mundo, es decir más del 50% de los hombres mayores de 40 años.

Se considera un factor de riesgo cardiovascular, siendo un importante predictor de enfermedad coronaria, sobre todo en menores de 60 años. Además, hay un alto porcentaje de pacientes con enfermedad coronaria que sufren de disfunción eréctil.

Algunas causas

  • Diabetes: La diabetes mellitus es la enfermedad endocrina más frecuente, altera el normal proceso de erección
  • Colesterol alto(dislipemia): Esta produce daños en nuestras arterias, haciendo que no funcionen correctamente y que su diámetro se obstruya progresivamente provocando que llegue menos sangre al pene cuando existe estímulo erótico.
  • Obesidad:La obesidad es resultado de un desequilibrio entre la cantidad de calorías ingeridas y el total de calorías gastadas provocando aumento en la masa grasa. Por ello los hombres obesos tienen más probabilidades que la población normal de presentar problemas arteriales que desemboquen en disfunción eréctil, además la obesidad también está directamente relacionada con los niveles de testosterona, una hormona esencial para el hombre cuya disminución conlleva una disminución de la libido y alteraciones en el funcionamiento del pene.
  • Síndrome metabólico: La combinación de más de tres de estos factores: hipertensión, diabetes,dislipemia y obesidad se conoce con el nombre de síndrome metabólico. Por todo lo expuesto anteriormente el síndrome metabólico está directamente relacionado con la disfunción eréctil y con el déficit de testosterona.

Es posible prevenir la disfunción eréctil adoptando hábitos de vida saludable y evitando obesidad y sedentarismo, o tóxicos como el alcohol y el tabaco.

 

 

 

Enfermedades de Transmisión Sexual

¿Que son las Enfermedades de Transmisión Sexual?

Algunas veces también llamadas venéreas, se definen como un grupo de enfermedades causadas por diversos agentes infecciosos que se pueden adquirir por la actividad sexual o también por uso de jeringas contaminadas o por contacto con la sangre u otras secreciones y algunas de ellas pueden transmitirse durante el embarazo o el parto, desde la madre al hijo. Estas pueden afectan tanto a mujeres como a hombres y son más comunes en los adolescentes y los adultos jóvenes.

En México, las enfermedades de transmisión sexual ocupan uno de los cinco primeros lugares de demanda de consulta en el primer nivel de atención médica. Las enfermedades venéreas las podemos ubicar entre las diez primeras causas de mortalidad general en el grupo de hombres y mujeres en edades comprendidas entre los 15 y los 44 años de edad en nuestro país.

El tratamiento de la enfermedad de transmisión sexual debe ser vigilada por un médico y se debe de tratar tanto al paciente como a su pareja sexual.

Evita el automedicarse, porque las consecuencias pueden ser gravísimas sino se tratan de manera correcta.

Enfermedades más comunes y como tratarlas

Clamidia: Ésta es la ETS bacteriana más común con una estimación de ocho millones de casos nuevos cada año, y se transmite por sexo vaginal y anal. A veces no se diagnostica, ya que no produce síntomas visibles.

Si hay síntomas, en los hombres típicamente incluyen dolor al orinar o secreciones del pene. Los síntomas en las mujeres incluyen sangrado entre los períodos menstruales, dolor al orinar, secreciones vaginales o dolores leves en la parte baja del abdomen. Una vez hecho el diagnóstico, la persona puede tratarse con un antibiótico.

Gonorrea: En los Estados Unidos se informan aproximadamente 400.000 casos cada año. Se transmite a través de sexo vaginal, anal u oral. Al igual que la clamidia, esta ETS a menudo no presenta síntomas. Sin embargo, de haber síntomas, lo más probable es que fueran secreciones del pene o la vagina y dolor al orinar. La gonorrea se trata con antibióticos.

Sífilis: Esta es una ETS bacteriana potencialmente letal que normalmente se transmite a través de sexo vaginal, anal u oral. Sin embargo, también puede contagiarse a través de contacto no sexual si las llagas causadas por la sífilis entran en contacto con la piel lastimada de otro individuo no infectado. Normalmente el primer síntoma es una llaga abierta e indolora que aparece cerca del pene o de la vagina, pero también puede aparecer cerca de la boca, el ano o las manos.

Hasta la fecha, el uso de penicilina ha resultado ser el tratamiento más eficaz. Si la sífilis no se trata, puede progresar a etapas más avanzadas y puede resultar en enfermedades clínicas como accidentes cerebrovasculares o meningitis.

Herpes genital: Esta ETS es causada por una infección con el virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2) y se contagia por contacto directo de piel contra piel con el sitio infectado durante el sexo vaginal, anal u oral.

Hay otra cepa del virus, el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1), que normalmente se transmite a través de contacto no sexual y suele causar llagas en los labios pero también puede transmitirse a través del sexo oral. No hay cura conocida para el VHS, pero es posible tratar los síntomas con fármacos antivirales.

Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA): El SIDA es el resultado de la infección con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y es una ETS mortal e incurable. Ataca al sistema inmunológico del organismo y normalmente se transmite a través de sexo vaginal, oral y anal. También puede ser transmitido a través de la sangre al compartir agujas u otros objetos filosos que cortan la piel que estén infectados, o de la madre infectada al bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia.

Al infectarse, algunas personas no experimentan síntomas, mientras que otras tienen síntomas similares a los de una gripe. Estos síntomas normalmente desaparecen después de una a cuatro semanas y el virus puede permanecer inactivo por años. No se conoce ninguna cura, pero es posible utilizar fármacos antivirales para prolongar la vida y la salud de una persona infectada.

Hepatitis B: Esta ETS, también conocida como VHB, es causada por un virus peligroso que ataca el hígado. Puede transmitirse por sexo vaginal, oral o anal. También puede ser transmitida por la sangre si se comparten agujas u otros instrumentos filosos que cortan la piel y que estén contaminados. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) estima que cada año ocurren 120,000 nuevos casos de infecciones por hepatitis B.

Alrededor de un tercio de las personas con hepatitis B no tienen síntomas. Sin embargo, cuando hay síntomas, pueden incluir fiebre, dolores de cabeza, dolores musculares, fatiga, pérdida del apetito, vómitos y diarrea. Como la hepatitis B ataca las células del hígado, puede conducir a cirrosis, cáncer de hígado, insuficiencia hepática y probablemente la muerte.

Los síntomas que indican la presencia de complicaciones hepáticas incluyen orina oscura, dolor abdominal y una tonalidad amarillenta en la piel y el blanco de los ojos. No hay una cura conocida para la hepatitis B, pero existen medicamentos que se pueden usar para tratar la infección crónica en algunos pacientes. Actualmente hay una vacuna disponible y es la mejor protección.

Verrugas genitales: Estas verrugas están ocasionadas por el virus del papiloma humano (VPH) y se transmiten a través de sexo vaginal, anal u oral. Los resultados son verrugas indoloras y carnosas que se asemejan a una coliflor y crecen sobre el pene y alrededor de la entrada de la vagina o del ano.

De acuerdo con el CDC, hay aproximadamente 5,5 millones de nuevos casos por año en los Estados Unidos. No se conoce ninguna cura, pero es posible tratarlas con medicamentos tópicos y a veces es posible quitarlas con procedimientos quirúrgicos menores (por ejemplo, con productos químicos, congelamiento, láser).

Tricomoniasis: Esta ETS bacteriana común, transmitida a través del contacto sexual, afecta principalmente a mujeres jóvenes y sexualmente activas. A veces no hay síntomas asociados con esta ETS. Sin embargo, en las mujeres los síntomas pueden incluir mal aliento, secreciones vaginales amarillas-verdosas y espumosas, comezón o enrojecimiento vaginal, dolor durante las relaciones sexuales, malestar en la zona baja del abdomen y/o micción frecuente.

En los hombres los síntomas pueden incluir secreciones por el pene, micción frecuente y/o dolor al orinar. La tricomoniasis puede tratarse fácilmente con antibióticos.

Control y Prevención

Para conseguir un mejor control de las enfermedades venéreas hay que mejorar la salud sexual y reproductiva de la población en general.

La prevención es muy importante en el manejo de estas enfermedades, estos son algunos consejos para su evitar su contagio:

  • Relaciones monógamas: Existe un menor riesgo si sólo mantiene relaciones con su pareja, y ésta únicamente con usted.
  • Preservativo: En caso de no tener una pareja estable es imprescindible el uso del condón como protección contra las ETS. Aunque su eficacia no es total, se acerca al 100 por cien en la prevención de ciertas infecciones y enfermedades como el sida.
  • Limitar el número de parejas: Un mayor número de parejas sexuales aumenta la exposición a las ETS. Recuerde que en ocasiones las personas que sufren infecciones permanecen asintomáticas durante largo periodos de tiempo.
  • Análisis: Los exámenes físicos y los análisis regulares permiten controlar su situación, prevenir las infecciones y tratarlas a tiempo.

    En caso de sufrir una ETS, acuda al especialista médico y avise a las personas con las que ha mantenido relaciones sexuales recientemente.